DECÁLOGO PARA TENER UNA PIEL SANA, A PESAR DEL FRÍO

- Evitar en lo posible los cambios bruscos de temperatura, pues ello aumenta la vasodilatación y rojeces.
Beber mucho líquido (al menos 2 litros al día de bebidas no carbonatadas y sin azúcar) y tomar frutas y verduras, que aportan vitaminas, agua y antioxidantes.
Añadir suplementos orales con vitaminas antioxidantes del grupo A, B, C y E, que, aunque no reviertan en el envejecimiento, sí mejoran su apariencia.
Disminuir la ingestión de alcohol y el consumo de tabaco pues, junto con el frío, disminuyen la vascularización cutánea.
Prevenir y combatir la deshidratación acentuada por el frío, eligiendo una buena crema hidratante y para ello debe llevar componentes humectantes, que atraigan el agua dentro de la piel, como la glicerina, propilén-glicol, urea, lactato sódico, etc.
Emplear cosméticos que contengan hidroxiácidos, retinol y/o vitamina C, para disminuir las arrugas superficiales.
No olvidarnos de la protección solar. Recibimos radiaciones solares también en invierno, mientras realizamos nuestras actividades diarias, cuando hay nieve, niebla o a alturas elevadas. Debemos emplear el fotoprotector a diario o maquillaje con protección.
- Si han aparecido manchas, emplear alguna sustancia despigmentante, bien añadida a un cosmético si éstas son suaves o indicada por el dermatólogo.
No olvidar una limpieza cuidadosa, mañana y noche, eligiendo una limpiadora suave, que no aumente la agresión diaria que el frío ocasiona.
Recordar que es la mejor época para someterse a tratamiento de rejuvenecimiento, tipo peeling o láser.